
La visión suele cambiar despacio, y el cerebro se adapta tan bien que a menudo no notamos que vemos peor. Por eso una revisión periódica es la forma más sencilla de comprobar que todo sigue en su sitio.
Qué se comprueba en una revisión
Medimos tu agudeza visual y tu graduación, y comprobamos cómo trabajan los dos ojos juntos. Según el caso, el examen puede incluir pruebas como la tonometría, que mide la tensión ocular, o la autorrefracción.
Señales para no esperar al año
- Ves borroso de lejos o de cerca, o necesitas alejar el móvil para leer.
- Terminas el día con dolor de cabeza o con los ojos cansados.
- Te cuesta más conducir de noche.
- Entornas los ojos para enfocar.
Si notas una pérdida brusca de visión, destellos o dolor en el ojo, no esperes a la revisión: acude a un servicio médico de urgencias.
Niños y mayores de 40
Los niños rara vez se quejan de ver mal porque no conocen otra forma de ver; una revisión antes de empezar el curso evita muchos problemas en clase. A partir de los 40 años es habitual que aparezca la vista cansada y conviene vigilarla.
En nuestras ópticas realizamos un examen visual sin compromiso y escuchamos tus necesidades para aconsejarte la mejor solución.



