
Unas gafas se llevan puestas todo el día, así que conviene elegirlas con algo más que un vistazo rápido al espejo. Estas son las cuatro cosas en las que nos fijamos cuando asesoramos a alguien en la óptica.
La forma de tu rostro
La regla general es buscar contraste. A los rostros redondeados les favorecen las monturas rectangulares o con ángulos; a los rostros angulosos, las formas redondas u ovaladas, que suavizan las facciones. Si tu rostro es ovalado, casi cualquier forma te va a funcionar.
El tamaño, antes que la moda
La montura debe tener un ancho parecido al de tu cara, con los ojos centrados en cada lente. El puente tiene que apoyar sin dejar marca y las varillas no deben apretar detrás de las orejas. Una gafa bien ajustada no se resbala ni molesta al final del día.
Tu graduación también cuenta
Con graduaciones altas, las monturas más pequeñas y redondeadas ayudan a que la lente quede más fina y ligera. Y si llevas progresivos, la lente necesita una altura mínima para que todas las zonas de visión tengan su espacio.
El color
El negro y el carey son apuestas seguras que combinan con todo. Los colores dan más personalidad: elige uno que te guste ver cada mañana.
Si quieres ayuda, en nuestro servicio de asesoría de imagen personal te aconsejamos sobre monturas, colores y estilos, y con el servicio Eyepad puedes ver una simulación de cómo te quedarían tus gafas nuevas.



